Estación de Atocha, Madrid

Publicado el 17/06/2009 13 Comentarios

Estación Atocha

Situada en la glorieta del Emperador Carlos V, barrio de Atocha, distrito de Arganzuela, esta estación es la más importante de Madrid. Hay razones históricas y actuales para catalogarla así; veámoslas.

En 1851 se inauguró la línea férrea entre Madrid y Aranjuez con la finalidad de unir la capital con el palacio de la reina Isabel II, que estaba en el Real Sitio. Dicen las malas lenguas que el marqués de Salamanca, potentado y ministro, la impulsó con la intención de abreviar los frecuentes viajes que se veía obligado a hacer hasta allí para intentar congraciar a la soberana con su marido, tras sus discusiones conyugales. El caso es que nació la primera estación ferroviaria de Madrid, por entonces llamada Estación del Mediodía.

En 1864 un incendio devastó el edificio y su reconstrucción se confió a Albert de Palacio Elissagne, un arquitecto seguidor de la escuela francesa de Eifffel. Se nota en los materiales utilizados, acero y cristal, muy representativos de aquellos tiempos de la II Revolucion Industrial decimonónica.

Pasaron las décadas y llegó el nuevo siglo. Fueron apareciendo otras estaciones en la ciudad pero con la Exposición Universal de Sevilla en el horizonte de 1992, se hizo evidente la necesidad de reformar Atocha: llegaba además la Alta Velocidad y el recinto se quedaba pequeño. El concurso para buscar solución fue ganado por Rafael Moneo, quien en 1985 diseñó un edificio integrador: la estación se convertía en un enorme intercambiador donde confluían los trenes de cercanías, regionales, nacionales e internacionales, además del AVE a Sevilla, y los autobuses. Cuadruplicaba la capacidad de las instalaciones anteriores y situaba los andenes de Alta Velocidad en una descomunal sala hipóstila (de columnas) con quince vías, denominada hoy Puerta de Atocha.

La vieja Estación del Mediodía, cesó en sus funciones pero conservó el aspecto externo. Como también se hiciera en la parisina estación D’Orsay, pasó a convertirse en un centro comercial que incluye una discoteca y un espectacular jardín tropical de 4.000 metros cuadrados. Los atentados del 11-M de 2004 que llenaron el recinto de ramos de flores y velas encendidas en memoria de las víctimas son hoy un capítulo de la Historia.