Estación Segovia-Guiomar

Publicado el 21/07/2009 4 Comentarios

Estación Segovia-Guiomar

La estación Segovia-Guiomar es una de las más singulares de las que hasta ahora existen para los trenes AVE. probablemente no sea de las más deslumbrantes pero sí de las más llamativas y no menos problemáticas, ya veremos por qué. Fue inaugrada el 22 de diciembre de 2007, el mismo día en que se puso en funcionamiento la ruta Madrid-Valladolid.

Ubicada a 6 kilómetros de la ciudad, es una estación construida expresamente para el tren AVE ya que la tradicional estación de trenes que servía a la ciudad no tenia las condiciones para recibir a los trenes de la serie 102 que hacen la parada y que luego continúan camino a Valladolid. El paraje que rodea a la estación es totalmente natural: las montañás al fondo con sus picos nevados y alrededor vegetación y tierra.

La ciudad y su puente del acueducto pueden otearse al fondo y llegar hasta ella puede convertirse en un verdadero suplicio ya que, al parecer, el uso de esta ruta de cercanías ha resultado mucho más exitosa de lo que se pensaba y no hay por lo general servicios de taxis o de buses que den respuesta rápida a los viajeros. Quienes, viviendo en la ciudad, se acerquen a la estación para una visita corta a Madrid o a Valladolid, pueden dejar su carro aparcado con comodidad.

Estación AVE Segovia-Guiomar

La estación en sí resalta por encontrarse elevada sobre los rieles del tren con lo cual desde arriba, más exactamente desde el café de la estación, puede observarse desde el horizonte la venida de los trenes que han salido de Madrid con casi total exactitud 35 minutos atrás . El interior es mucho más fresco y amable con amplios espacios para caminar, sillas en las cuales sentarse con comodidad a esperar la llegada de nuestro tren.

Un dato curioso de la estación Segovia, es su nombre: Guiomar, que era el apodo cariñoso que Antonio Machado dió a Pilar de Valderrama Alday Martínez y de la Pedrera, la poetisa con quien sostuvo una relación de aproximadamente 7 años. Es en homenaje a ese amor, en recordatorio de las semanales llegadas y salidas de Machado a la Estación del Norte para visitar a Guiomar, que se le bautizó con este nombre.

Porque una diosa y su amante
huyen juntos, jadente,
los sigue la luna llena.
El tren se esconde y resuena
dentro de un monte gigante.

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